Es inmoral o engorda, cantaba Raimundo Amador y Pata Negra hace un par de décadas . Una constatación y un grito de rebeldía a la vez.
Mientras los gobernantes de turno actúan de voceros de los mercados travestidos de Sarkomerkel, en la España de las autonosuyas quien más (unos pocos) quien menos (el resto) va de la perplejidad a sus asuntos con cara de qué hemos hecho para merecer esto. Si además uno se reconoce como aficionado a los toros ya es el acabose. Y no lo digo (sólo) por el tema de los menores gallegos o los derechos de televisión. Lo digo porque no vaya a ser que se nos esté quedando en el trastero del olvido la prohibición catalana, ya vigente.
Claro que, para evitarlo, los impulsores de la ILP anuncian que estamos a sesenta mil del medio millón de firmas (mínimo) que la den carta de naturaleza para, al menos, no hacer el ridículo pues otra cosa no sería el no conseguirlo. Ojo, ridículo del sector- de todos, quiero decir- no de quienes , con voluntarismo casi naïf, pensaron que éste se movilizaría a la de una. Já!
Había que estar allí, el pasado domingo, en la modestísima sede de la Federación Taurina de Catalunya, que cualquier día de estos van y la chapan, para comprender la magnitud de la tragedia, la desolación apenas disimulada de la afición resistente mientras Gibert, su presidente, daba cuenta del proceloso camino emprendido hace algo más de un año y de las torpezas y mezquindades de muchos que se llenan la boca de grandilocuencias tan vacuas como significativas de que , si estamos como estamos en lo taurino, es fruto de un rosario de dejaciones y errores de años. Sí, aquello tan guay de que la Fiesta se fundamenta en su anacronismo, entendido éste como inmovilismo y actitudes de patio de monipodio.
En los próximos domingos, por ese piso-local presidido por la cabeza del toro Jocinero (primero que se lidió en Las Arenas hoy platillo volador al servicio del consumismo) que se subasta para sufragar los dos meses que quedan de recogida de firmas, se darán, como cada año, charlas taurinas y hasta el mismísimo Salvador Boix ( el 22 de este mes) será uno de los conferenciantes.
Especial interés tiene (para el que quiera enterarse, claro, que aquí parece que todos lo saben todo) la del muy taurino, catalán y de izquierdas catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Barcelona, Joan Vintró, pues en ella se desembrozará y darán pistas tanto sobre el inmediato futuro tanto de la trayectoria de la ILP, si se consigue el reto, como de las consecuencias del decisivo fallo del Constitucional, de cuya rapidez en la toma de decisiones hay fundados temores, aunque mejor ver el vaso medio lleno y confiar en el reconocido taurinismo de su presidente, al que, por cierto, le quedan dos o tres telediarios en el cargo por esas cosas de la política.
Así que, ya ven, en las catacumbas de los ilegales, las huestes taurinas de Catalunya ahí siguen (por cierto, a Gibert le han cerrado su programa Los Toros después de 25 años en Radio L'Hospitalet, por eso de los recortes). Incluso hubo quien, quizás aún bajo los efectos de la Navidad, se interrogaba por si Balañá ya estaría viendo toros en el campo y hablando con toreros para la inmediata temporada. La ilusión, de momento, aún no la han prohibido.